El gemido para despertar a los dormidos
- Adveniat

- 10 dic 2025
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Las encíclicas que muestran la angustia del corazón de un padre, al ver al mundo cerrar los ojos a la Luz, a riesgo de despeñarse cada vez más a la ruina.

Por P. Pedro Paz
Fue el 11 de Diciembre de 1925, en los últimos momentos del Año Santo, cuando por su Encíclica Quas Primas el Romano Pontífice Pío XI promulgó la institución de la nueva festividad litúrgica de Cristo Rey. Testimonio es ella bien fehaciente de la convicción profunda que inducía al Papa a tomar tal determinación. Esta convicción de la importancia y de la actualidad del acto, se deja bien entrever en el recuento de los antecedentes que lo han ido preparando y con que se abre la Encíclica.
Más no sólo en aquel pasaje, sino en todo el documento, desde el principio hasta el fin, son tan graves y sentidas las palabras de Pío XI, que bien se deja conocer que su intento no es transmitir solamente al pueblo cristiano su juicio maduro y fundamentado sobre la legitimidad y la conveniencia de la institución, sino la emoción que en aquel momento embargaba su ánimo paternal y el anhelo vivísimo que siente de ser atendido, comprendido y secundado.
Porque, ¿qué es la Encíclica Quas Primas, sino un eco profundo de aquella otra Encíclica Ubi Arcano, en donde el mismo Pío XI dio a conocer al pueblo cristiano y al universo entero el ideal de su pontificado, cifrándolo en aquella fórmula de tanta amplitud y profundidad: “La paz de Cristo en el Reino de Cristo”?
En aquella primera Encíclica, magistral por su doctrina, ¡cómo se trasluce en todos los párrafos la angustia paternal del corazón del Vicario de Cristo, al ver al mundo confiado a su tutela cerrar los ojos a la luz, a riesgo de irse despeñando cada vez más a la ruina! El Papa alza su voz y no cesa de clamar al mundo descarriado que vuelva los ojos a la luz, que sólo acogiéndose al imperio salvador de Jesucristo podrá hallar la vida, la salud, la paz.
La Encíclica Ubi Arcano, es ciertamente un toque de alarma, pero más que un toque de alarma es un gemido de un corazón de padre, que debiera herir y despertar el corazón de los dormidos.
Transcurridos tres años, ¿había despertado el mundo? Un nuevo gemido que exhala el corazón del Vicario de Cristo, un nuevo clamor eco del primero, un nuevo toque al corazón: esto es la Encíclica Quas Primas. Una nueva proposición magistral de la doctrina del Reino de Cristo, un nuevo llamado de su amor paternal para que la doctrina salvadora penetre en los entendimientos y en los corazones; éste es el contenido de la Encíclica.
El pensamiento del Papa
Se puede encerrar el pensamiento del Papa en unas pocas proposiciones, cuáles son las que se siguen:
1° Sólo en el Reinado de Cristo puede haber paz verdadera y estable. En él sí, fuera de él, no. Y la paz que se promete no es sólo la espiritual de las almas, sino la social y entre las naciones (Ubi Arcano, Quas Primas).
2° El Reinado que trae consigo las promesas, es el aceptado libremente por los hombres: no el Reinado de mero hecho, ni el Reinado del mero poder (Passim).
3° Por consiguiente entonces reina Cristo en la sociedad, cuando constituída ésta rectamente, la Iglesia, cumpliendo el divino encargo, defienda y tutele los derechos de Dios, ora sobre los hombres en particular, ora sobre la sociedad entera. (Ubi Arcano).
4° La realización de este ideal, no tan sólo se ha de desear y procurar, sino también se ha de esperar, en cuanto correspondamos al plan divino. (Ubi Arcano, Quas Primas, Miserentissimus Redemptor).





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