Pecados y Virtudes en torno a la Pasión
- P. Jorge Hidalgo

- hace 11 horas
- 6 Min. de lectura
Contra todos los pecados cometidos en su contra, Jesús nos da ejemplo de virtudes en la Cruz, por eso, si queremos salvarnos, tenemos que recurrir a la Cruz.

Por P. Jorge Hidalgo
Al recordar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, que ha querido sufrir por nosotros y por nuestra salvación, podemos advertir que hay muchas causas de su muerte, y muchos culpables.
Hay distintas causas eficientes de la Pasión del Señor. El Padre entrega al Hijo a la muerte, y Él se entrega a la muerte por nosotros. Pero, a su vez, es asesinado por la malicia principalmente de los judíos y por la acción secundaria de los paganos. Todos los partícipes de la Pasión del Señor representan la causa de la Muerte de Cristo: nuestros propios pecados.
Así que si uno quisiera preguntarse cuál es la causa de la muerte del Señor, podría decir que fueron los judíos y los romanos; pero la verdadera causa somos nosotros y, de hecho, el siguiente análisis puede servir como un examen de conciencia.
Causas y culpables
La soberbia y la envidia. Si había algún pecado que caracterizaba a los judíos, era la soberbia y la envidia. Ellos pensaban saber más que Dios, así de ciega es la soberbia. Por eso Santa Teresa dice que la humildad es andar en verdad. Ellos querían saber más que Dios. Siendo hombre te haces Dios, le dicen a nuestro Señor. Y justamente lo que querían era entregarlo por envidia.
Así dice también la Sagrada Escritura del diablo: por la envidia del demonio entró la muerte al mundo, y los que le pertenecen tienen que padecerla. Así que los judíos entregaron a Jesús por envidia, porque nuestro Señor reunía a multitudes y ellos cada vez se quedaban más solos, sin seguidores.
La avaricia. Pero junto con estos dos pecados espirituales, que son sin duda los más graves, hay otros pecados que están representados en otros de los cómplices del asesinato de nuestro Señor. En primer lugar, el de Judas, que traiciona a nuestro Señor por 30 monedas de plata, que era el precio de un esclavo.
Dice San Juan que Judas era ladrón y robaba lo que se ponía en la bolsa común, así que si un pecado caracterizaba a Judas era la avaricia, porque Judas quería tener aquello que no le correspondía, lo que era de todos. Incluso quería comerciar, nada más ni nada menos, que con nuestro Señor. Así que otra de las causas de la muerte de nuestro Señor es la avaricia.
Vemos también, junto con todo esto, a los gobernantes de la época Herodes y Pilato; y además de ellos, por otro lado, está el pueblo que pide la muerte de nuestro Señor.
Lujuria y gula. En el caso de Herodes, es un claro ejemplo de la gula y la lujuria. Hay que recordar que Herodes fue el que mandó a matar a San Juan el Bautista porque reprobó el hecho de que viviera con la mujer de su hermano. Herodes hizo aquella imprudente promesa a la hija de Herodías en un banquete -sin duda estaría ebrio- de que le daría cualquier cosa, aunque pidiera la mitad de su reino. Pero ella, por consejo de su madre, pidió la cabeza de Juan, y Herodes se la dio. Así Herodes representa la lujuria y la embriaguez, es decir, la gula.
De hecho, ante Herodes, nuestro Señor no dice ninguna palabra, esto es porque el lujurioso está embotado, no puede ver las cosas del Cielo, no puede ver las cosas espirituales y está tan metido en las cosas sensibles y en las cosas desordenadas, que Dios no le habla. Así, cuando fue presentado ante él, Cristo calla.
Se puede decir que la última oportunidad para Herodes fue Juan el Bautista, Herodes lo respetaba, pero aun así lo mandó a matar. Por eso Cristo calla ante Herodes. Así que otra de las causas de la muerte de nuestro Señor es la gula, (porque la embriaguez es un pecado que pertenece a la gula), y la lujuria de Herodes.
Respetos humanos. Junto con Herodes está Pilato, que representa al respeto humano porque no quiere jugarse el puesto, por esa razón va a hacer cualquier cosa con tal de querer quedar bien. Si algo representa a Pilato es justamente el poder actual del mundo; el poder que no quiere perderse y no quiere ser el hazmerreír de la sociedad.
Ira. Pilato quería darle un escarmiento a Jesús y dejarlo en libertad, pero los soldados no le dieron 39 azotes, como daban los judíos, sino que fue algo crudelísimo. Seguramente los soldados también estaban embriagados por causa del alcohol, pero por otro lado tenían una ira desenfrenada, de tal modo que golpean al Señor con tal crueldad, que Pilato se sorprende cuando ve al Señor. Así que otro de los pecados que llevan al Señor a la muerte, es la ira, además de la gula (más en concreto, la embriaguez) que está nuevamente representada en los soldados.
Pereza. El Señor es presentado ante el pueblo y si hay algo que caracteriza al pueblo, es la acedia o la pereza espiritual, por la cual el pueblo no podía darse cuenta de que el Señor les aportaba grandes beneficios.
¿A cuántas personas habrá alimentado? ¿Cuántos milagros hizo entre la multitud? ¿Cuántas personas habrá beneficiado? Y, sin embargo, porque el pueblo es sumamente perezoso, está impedido de ver espiritualmente con los ojos del alma, lo cual es una característica de la pereza.
Dominada por la pereza espiritual, es decir la acedia, la gente prefiere ser manipulada por los ideólogos de turno, en este caso, los judíos. Por esa razón, en lugar de pedir la liberación de nuestro Señor, piden su condena a muerte. Así Jesús muere en la Cruz.
¿Cuál es la causa de la muerte de nuestro Señor? Los siete pecados capitales, que son la cabeza de muchos pecados.
Contra todos los pecados, Cristo da ejemplo de virtudes en la Cruz
Cristo, por el contrario, es la causa de la salud del mundo. Con su Muerte en la cruz nos alcanza su gracia para vivir santamente. Y, además nos da ejemplo de todo lo opuesto. Cristo nos da ejemplo de humildad porque se humilla hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de cruz.
El Señor nos da ejemplo de caridad, porque no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. La caridad es lo opuesto a la envidia, porque es capaz de hacer el bien incluso a los mismos enemigos.
Cristo nos da ejemplo de desprendimiento y de pobreza, no de avaricia, porque incluso le quitan sus vestiduras, es puesto en un sepulcro ajeno, e incluso otros tienen que pedir su cuerpo. Pobreza hasta el extremo.
También nos da ejemplo de pureza, porque sufre el despojo de sus vestidos e incluso mortifica su carne; no hay nada mejor para conseguir la pureza que mortificar la carne. Cristo está crucificado, todo lo opuesto a la impureza del cuerpo.
Además, nuestro Señor nos da ejemplo de sobriedad frente a la tentación de la gula, porque le ofrecen vino, que era una especie de paliativo para que no sintiera tanto dolor, y sin embargo nuestro Señor rechaza la hiel y el vinagre.
Cristo nos da además ejemplo de mansedumbre y de paciencia, como opuesto a la ira. Porque no sólo soportó grandes males, sino que incluso pudiendo huir de ellos, los abrazó para redimir a todos y alejar así la ira de Dios de los pecadores.
Es por ello que Cristo nos da ejemplo de éstas y todas las demás virtudes.
Por esa razón, el gran remedio para los pecados de los hombres, el gran remedio contra los pecados capitales, es justamente la Santa Cruz. Si queremos salvarnos, si queremos llegar al Cielo, necesitamos recurrir a la Cruz. La Cruz es el remedio para todo.
De hecho, el Señor allí venció al diablo, allí venció al pecado, y para que esa gracia de Dios llegue a nuestra alma, necesitamos hacer una buena confesión para que pueda darse la aplicación de la gracia de Dios a nuestra propia alma. Eso es lo que va a hacer que nos veamos libres de los pecados a los cuales cada uno está sometido y así también veamos siempre a Dios presente en todas las cosas que hagamos.
Que la Virgen nos conceda esta gracia, que tengamos un arrepentimiento sincero y espíritu de humildad para que el Señor nos conceda morir al pecado en verdad, luchar por nuestra santidad y en todo, darle a Dios el culto en espíritu y en verdad.





Comentarios