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El Secreto Mejor Guardado de la Iglesia Católica

Descubre el tesoro que la Iglesia preserva celosamente y del que actualmente gozan solo unos pocos.


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Por Claudia Ortiz


Hay un secreto que por más de 50 años la Iglesia Católica ha guardado celosamente y que han descubierto sólo unos pocos feligreses en el mundo. No tiene que ver con Fátima, tampoco con finanzas ni con abusos, sino con la Misa.


Es posible que las personas de 60 años de edad, o menos, crean que solo existe la Misa en la forma que ahora conocen (novus ordo); sin embargo, hay otra forma que la Iglesia conserva para preservar lo que ha sido la Misa de siempre (vetus ordo). Es cierto que desde los Apóstoles, repitiendo la Última Cena de Nuestro Señor Jesucristo, fueron adecuando, embelleciendo y desarrollando el rito hasta mediados del siglo XVI; pero el 14 de Julio de 1570, el Papa Pío V emitió la Bula Quo Primum Tempore, promulgando la obligatoriedad perpetua de la liturgia Tridentina. Fue elaborado, para ello, el Misal Romano para conservar la pureza del culto, por lo que se prohibió el uso de otros misales con menos de 150 años de antigüedad en las Iglesias de la Cristiandad Occidental.


Así fue conformada para celebrarse de un modo único la Misa Tridentina, también conocida hoy en día como Misa Tradicional. No quiere decir que esta Misa data de 1570; sino que desde entonces se estableció un único rito para celebrarse, de manera que aún a la fecha, si visitas un país extranjero y asistes a una de estas Misas, la vivirás exactamente de la misma manera que en el país en el que vivas, porque además su idioma oficial es el latín.


¿Si tengo la otra Misa, por qué conocer la Tridentina?


¿Recuerdas la parábola de la mujer que encuentra la dracma perdida? Cuando encontró su moneda perdida fue a buscar a sus vecinas para celebrar el hallazgo. De igual manera es imposible conocer este rito y no querer compartir su belleza, sería como querer quedarse con un gran tesoro descubierto para uno mismo; tendría que odiar mucho a la humanidad para no querer participarle de la gran belleza y riqueza que hay en esta expresión de la Santa Misa. Si bien es cierto que ambas Misas tienen validez y en ambas se da el milagro de la Transubstanciación, hay una serie de elementos que ocurren en la Misa Tradicional que definitivamente te ayudarán en tu fe, tu relación con Dios y el respeto a las cosas sagradas.


Existe otra razón importante por la cuál debes conocer la Misa Tridentina y te lo explico con este otro ejemplo: Hace casi 100 años hubo una persecución religiosa en México. El gobierno quería acabar con la Iglesia católica y los fieles se levantaron en armas para defenderla, en consecuencia, muchos fueron cruelmente asesinados, de ahí el primer grupo de santos mártires encabezados por San Cristóbal Magallanes y canonizados en el año 2000 por San Juan Pablo II; y otro grupo de beatos encabezados por Anacleto González Flores. Esta historia es desconocida por muchos mexicanos porque no aparece en los libros de texto y cuando la gente descubre el fervor religioso de la gente de aquel entonces, que fueron capaces de darlo todo por Cristo, sienten que fueron robados, que les quitaron una parte de su historia, de su vida.


Igual pasa con la gente que no sabe sobre la existencia de la Forma Extraordinaria de la Misa, como también se le conoce. Nadie nunca le ha dicho que existe, tal vez supo que existió pero cree que no más, o no sabe que en su país o en su misma ciudad hay lugares donde se Celebra y podrían conocerla. Y cuando se enteran, cuando la conocen, sienten que les fue robado un gran tesoro y la gracia de haber podido vivir la Misa Tridentina todo este tiempo.


Este escrito pretende compartir la existencia de la Misa Tradicional que se Celebra con permiso de Roma en muchos países y que es la misma fuente de la que bebieron los grandes santos de la Iglesia Católica, incluyendo los santos mártires de la persecución religiosa no sólo de México, sino de España, Francia, Rusia y Japón, entre tantos otros lugares en donde se ha querido acabar con los seguidores de Cristo y con su Iglesia.


¿Por qué es un tesoro?


Sin entrar en lo que corresponde a la liturgia, menciono en este texto exclusivamente los elementos que puedes percibir con tus sentidos al participar en una Misa Vetus Ordo, que por la reverencia y dignidad del rito y por la actitud de la gente a tu alrededor, te ayudarán a confirmar que estás participando en un acto de adoración a Dios.


Encontrarás un Altar bellamente adornado, pero pegado a la pared, y un Sacerdote que, aunque se cree erróneamente que está de espaldas al pueblo, en realidad el Sacerdote Celebra Ad Orientem, de cara a Dios, porque para Él es el sacrificio que se va a ofrecer y porque el centro de la Misa es lo que está ocurriendo en el Altar. Además el Sacerdote habla muy bajo y en latín. Esta lengua es el idioma oficial de la Iglesia Católica. Es un lenguaje que al menos el 90% de los que asisten regularmente no entienden, pero no es necesario que lo entiendas. Existen misales con la traducción del latín a la lengua vernácula, pero se recomienda que las primeras veces se contemple la Misa, más que tratar de seguirla con el misal.


De hecho, la participación es en silencio y son los acólitos los encargados de responder a nombre del pueblo. Dice un sabio Sacerdote que en la actualidad “pensamos que siempre tenemos que entender todo, pero en realidad nos conviene más humillarnos ante el misterio trascendente del Dios inefable.”


Hay dos elementos, entonces, que tienen su papel en este tesoro. Los acólitos y el silencio. Es importante señalar el gran número de niños, y aún otros varones de mayor edad, que desean servir en las Misas, y lo hacen con profundo respeto y sincronía para atender cuando corresponde y hacerlo todo dignamente. Al ser ellos los encargados de responder en la Misa, los fieles participan en silencio. ¿Por qué el silencio es importante? El ruido lo tienes afuera, en el mundo, no lo necesitas en un lugar en donde quieres dirigir tu mirada a Dios. En sí, todo te remite a la eternidad, a la trascendencia, y todo por tu simple participación en silencio, pero con toda tu atención a lo que está pasando en el altar, sobre el que se abren los Cielos para recibir el sacrificio incruento de Nuestro Señor Jesucristo.


Otro detalle que seguro advertirá tu mirada será el ver a las mujeres con la cabeza cubierta por un velo. Una de las razones más importantes de esta práctica es esconder la gloria propia para dar lugar a la de Dios, es un acto de modestia y humildad. El velo cayó en desuso, pero en realidad nunca fue prohibido. Juntamente con lo anterior seguramente apreciarás que las mujeres vistan modestamente, ya sea vestido o falda, esto expresa su disposición tanto interior como exterior para participar en el culto divino, utilizando sus mejores ropas para asistir al culto y al mismo tiempo realzando su feminidad.


La Misa Tridentina, en sí misma, dado que su propósito es adorar a Dios, incluye varios salmos y da más presencia a las Sagradas Escrituras, por lo que está llena de la doctrina que nos hace conscientes de nuestra salvación, la realidad del juicio divino, la vida de gracia, el pecado, el infierno, la necesidad de arrepentimiento; sin faltar la advertencia a quien coma el Cuerpo de Cristo indignamente, ya que estaría bebiendo y comiendo su propia condenación.


Si dejas de preocuparte y contemplas la belleza del rito, llena de signos, reverencia, solemnidad; estarás uniéndote a ese acto de adoración a Dios y podrás contemplar el pequeño Cielo que se abre en la Tierra en cada Misa. Ayudará mucho la música, que tiene un papel importantísimo para embellecer el rito. Se trata de cantos gregorianos, que, junto con el silencio del pueblo, las genuflexiones, la solemnidad y el latín, te ayudan al debido recogimiento que deberías tener ante Dios. Es decir que lo que crees que ocurre al momento de la Consagración y la fe que tienes al decir que Nuestro Señor está presente real y verdaderamente en la hostia consagrada, lo estará manifestando tu cuerpo por los gestos, genuflexiones y al estar de rodillas.


Justamente un detalle que no pasa desapercibido en la Misa Tradicional es la inclinación de cabeza, que puede ocurrir varias veces, no solo por parte del Sacerdote, sino también de los fieles. Si pones atención podrás darte cuenta que se inclina la cabeza ante el nombre de Jesucristo: Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los Cielos, en la tierra y en los abismos (Fil 2, 10). De igual manera, recibir de rodillas y en la boca la comunión nos ayuda a creer que lo que estamos recibiendo no es un trozo de pan, sino a Jesucristo presente realmente en la Eucaristía. 


La Misa concluye con el prólogo del Evangelio de Juan que resume toda la Revelación Divina: “Y nosotros hemos visto su gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”, son las últimas palabras de este pasaje.


¿Por qué no conocías esta Misa?


Por eso he mencionado la dracma perdida. El tesoro ha sido encontrado y hay que compartirlo con quienes aún no lo conocen. La Misa Tradicional es la joya de la Iglesia y está disponible para quien desee conocerla, en muchos países.


Como dije, es la Misa que ha existido siempre, pero que a partir del siglo XVI se conformó con un rito definido y fue la Misa de cada día en que se ofrecieron los Sacramentos a todos los que nacieron antes del Concilio Vaticano II, que se llevó a cabo de 1962 a 1965. El Concilio buscaba hacer la Misa más accesible y no se le harían reformas radicales, aunque sí fue así. En su momento muchos creyeron que los cambios fueron solo el idioma -porque en la práctica se dejó de usar el latín, aunque no estaba previsto- y el que el Sacerdote celebra de cara al pueblo; en realidad existen grandes diferencias entre un Misal y otro. 


Después de varios cambios en la nueva Misa, que no estaban incluidos en la reforma desde un principio, como lo fue el cambio de la lengua, la música, la posición del altar, etc.; el rito Tradicional se dejó de celebrar en muchos lugares, pero tras la petición de muchos fieles, fue aprobado que se retomara, aunque en sí nunca había sido prohibido. De hecho, casi dos décadas después, en el documento Ecclesia Dei, el Papa Juan Pablo II, aprobó el que sociedades, fraternidades e institutos pudieran tener la Misa Tradicional en comunión con Roma, con aprobación del Obispo local. El Papa Benedicto XVI fue más allá y dijo que, de hecho, el rito antiguo nunca fue abrogado, y que “lo que las generaciones anteriores consideraron como sagrado, permanece sagrado.”


Si bien el Papa Francisco, con el documento Traditionis Custodes, condicionó más su celebración, se puede participar en la Santa Misa Tradicional en muchos países, al final de este texto encontrarás un enlace con un mapa que te conducirá a la más cercana. No está de más recordar la propuesta del predicador católico Luis Román, de agradecer a los Obispos que están cuidando el tesoro, preservando la Tradición en sus Diócesis.


Piensa en una familia en la que viven aún los esposos que la conforman y han dejado a sus hijos un gran legado de buenas tradiciones que a lo largo del año los van edificando. Si ellos mueren, ¿estas tradiciones que dejaron, deben morir también? ¿Los hijos y las siguientes generaciones las deben sepultar? Eso seguramente no pasará, los padres serán recordados y lo que enseñaron a sus hijos se convertirá en una tradición en la familia y se repetirá y transmitirá a las siguientes generaciones.


Optar por acudir a la Misa Tradicional es una elección de cómo vivir la fe. Lo que te puedo contar es que en una comunidad donde se celebra este rito, se percibe más recogimiento, una relación profunda con Dios y respeto a lo sagrado, que al final da sus frutos, pues suscita vocaciones, matrimonios que quieren aceptar la voluntad de Dios e incluso poco a poco, va cayendo el velo que nos impide ver nuestro interior y descubrir nuestras imperfecciones, por lo que crece la vida de fe y comunión con Dios, que al final, es lo único que te puede traer la paz.


La Misa es un acto solemne de adoración a la Santísima Trinidad, y como tal se vive en la Misa Tradicional. Ahora no puedes decir que nadie te había hablado del único tesoro que puede cambiar tu vida, si quieres descansar un poco del mundo y experimentar un poco de cómo será el Cielo, el tesoro ahí está. Fue un tesoro ayer y lo sigue siendo ahora.


Encuentra una Misa Tradicional cerca de ti: https://www.latinmass.com/map


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